jueves, 4 de noviembre de 2010

¿Para qué una sesión de Reflexología?

En ocasiones, las personas que deciden recibir un tratamiento de Reflexología no saben muy bien qué pueden conseguir con ello.
Para entender para qué sirve la Reflexología, es necesario comprender sus bases.
Los puntos reflejos que un reflexólogo presiona o manipula se corresponden con los distintos órganos del cuerpo. Al recibir este estímulo, la información llega hasta nuestro cerebro, la interpreta y envía una orden al órgano correspondiente para que busque el equilibrio y la forma de funcionar correctamente. Nuestro organismo posee sus propios medios, su propio poder autocurativo, que es estimulado con el trabajo de los puntos reflejos.
Durante una sesión de Reflexología se trabajan multitud de puntos que a su vez corresponden con gran cantidad de órganos. Esto significa que, cuando varios de nuestros órganos comienzan a equilibrarse, van a producir una mejoría en el estado general de la persona que lo recibe.

Debido a este funcionamiento global, una persona que, por poner un ejemplo, reciba un tratamiento de Reflexología para aliviar sus dolores de cabeza, además de la reducción o la desaparición de ese dolor, favorecerá los sistemas eliminatorios del cuerpo (vía digestiva, urinaria, piel...), la circulación sanguínea y linfática, reducirá su nivel de estrés, aumentará su nivel energético, etc., lo que prevendrá nuevas apariciones de cefaleas en esa persona.

Por éstas y otras razones que iré publicando en este blog, la Reflexología es una potente herramienta para mejorar la calidad de vida de muchas personas.

Marina Latorre
www.tiemponatural.com
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